República Bolivariana
de Venezuela
Municipio Mariño
Estado Nueva Esparta
  Viernes 21 de Julio del 2017

Al Gobierno se le acabaron los dólares.

Desde hace ya un buen tiempo, los venezolanos estamos viviendo dos realidades, la que nos indican los voceros del gobierno por todos los medios de comunicación en cadena nacional y otra cada vez que abrimos los ojos al despertar y salimos a la calle.

En la primera, con documentos en mano el ministro Jorge Rodríguez nos dice, con demencial certeza, que el país se enrumba al progreso tecnológico, productivo y comercial más grande de su historia, nos muestra índices de desarrollo humano envidiables por cualquier país del norte de Europa y nos dice, de una manera tan insistente que luce sospechosa, que los venezolanos vivimos hoy mejor que nunca.

La otra realidad es la que vivimos nosotros… “el pueblo”, ya al levantarnos, nos damos cuenta que algo falta, si no es el café es el azúcar o más probable es que ya hace algunos meses no tenemos leche en polvo, esa realidad nos golpea en la cara y recordamos de inmediato la última vez que fuimos al abasto y quisimos comprar nuestros productos de higiene personal y no encontramos el producto de nuestra preferencia sino más bien una especie de cartel enorme que pone en letras rojas “de ahora en adelante todo el mundo tendrá el mismo olor” una sola marca de desodorante, champú, jabón y crema dental, porque seguramente el papel higiénico ni siquiera se ve.

Según el Banco Central de Venezuela el desabastecimiento de productos de aseo e higiene personal se ubica en 29.5%, originado entre otras cosas, porque la mayoría de los productos que consumimos en este renglón provienen de importaciones que realizamos desde Colombia y a este sector industrial le adeudamos trece millones de dólares, todo esto con el ambiente enrarecido por la conducta intervencionista y de guapetón de barrio que el Presidente Maduro ha mostrado en relación a la candidatura de del Ex presidente Colombiano Álvaro Uribe, que de ganar, seguro nos llevará a una nueva ruptura de relaciones con la hermana Colombia.

Ya una vez superadas estas primeras dificultades matutinas nos acordamos que debemos hacerle el servicio de cambio de aceite y filtro a nuestro carrito, el cual debemos cuidar al máximo porque si se nos llegara a dañar lo más probable es que no encontremos el repuesto, así que salimos a buscar el aceite para poder hacer el servicio con el lubricante adecuado, porque el taller donde normalmente llevamos nuestro carro para este fin nos indica que debemos llevar el fluido, debido a que ellos no tienen y así empieza el paseo por todas partes y la respuesta a la escases que dan los distribuidores es “Dicen que cayó la producción y que además no hay plástico para elaborar los envases”.
Seguimos nuestra rutina y nos disponemos a ir al mercado y nos encontramos que los cuatro reales que nos dieron por aumento salarial, se desvanecen ante la espeluznante realidad de que la canasta básica según cifras del CENDAS supera los diez mil Bolívares.

Ante esta realidad nuestro cuerpo colapsa producto del estrés que nos causa la búsqueda interminable de elementos básicos para la vida, por lo que tristemente terminamos en el ambulatorio más cercano con la tensión arterial elevada, luego de recibir la primera atención el médico nos dice que debemos buscar los medicamentos en las farmacias porque ellos no tienen insumos para atendernos y nos dice el galeno que lo que pasa es que el gobierno no ha otorgado las divisas para que los distribuidores de productos del sector salud paguen sus deudas, que los ochocientos millones de dólares que han sido otorgados por el SICAD solo alcanzan para pagar el 10% de la deuda del sector sin incluir el año 2013 y que además doscientos becarios provenientes de Nicaragua que se encontraban estudiando en Venezuela han retornado a su país a causa de la difícil situación que atravesamos, lo que nos da una clara señal de que Nicaragua ha sabido aprovechar la riqueza petrolera de Venezuela para construir un país más prospero y estable que el nuestro.

Una vez en nuestro trabajo en una agencia publicitaria, nos llama el jefe a una reunión para advertirnos que las ventas en este sector son cada vez más escasas y que nuestro puesto de trabajo está en riesgo debido a las pocas ventas de la empresa.

Ya en la noche llegamos a la casa y nos encontramos a nuestro hijo universitario, leyendo las ofertas de empleo en la prensa porque hoy en la mañana de dijeron que posiblemente los profesores universitarios vallan a una situación de paro indefinido.
Cuando pensábamos que ya nada podría ir peor, nos asalta una cadena de radio y televisión en la que el presidente nos grita con los ojos desorbitados y la boca torcida que no aceptará que el gobierno norteamericano imponga sanciones y congele las cuentas en dólares que mantienen los altos funcionarios del gobierno en el país de los gringos y es cuando nos damos cuenta que el gobierno no paga sus deudas porque los dólares están en las cuentas particulares de los funcionarios del gobierno.

Ante tanta corrupción decidimos que nos vamos del país y decidimos que al día siguiente iremos a una agencia de viajes a ver cuánto cuesta un pasaje a Italia pensando que, como nuestros bisabuelos vinieron de allá, quizás nuestros parientes pueden echarnos una manito, tan pronto llegamos a la agencia vemos un cartel en la puerta que dice “Alitalia suspende su ruta hacia Venezuela” y al entrar a preguntar nos encontramos a una joven enjugando sus lágrimas, que como manantial caían de sus ojos, porque acaban de despedirla, - es que como ya no hay pasajes que vender, pues no hacen falta tantos empleados.
Mientras tanto otra cadena de radio y televisión nos muestra al Vicepresidente diciendo que la oposición tiene un plan golpista.

¡Caramba señor vicepresidente¡ ¿Es que no se da usted cuenta que aquí los únicos que estamos siendo golpeados somos nosotros en nuestro estómago?.

Lo cierto es que Venezuela no produce las cantidades de petróleo que dice producir, que el petróleo que enviamos a China ya está pagado hace tiempo con lavadoras y televisores que seguramente ya se dañaron, que el petróleo que vendemos a Petocaribe es para ser pagado a veinte años a una tasa de interés del 1 % y que además puede ser pagado (como de hecho lo es) con caraotas, arroz o carne y lo poco que nos pagan en dólares no alcanza para comprar comida y pagar la deuda que mantiene Venezuela con los proveedores de bienes a nuestro país y es una regla de oro de las relaciones comerciales que a quien no paga sus deudas no se le vende más hasta que pague.

Dr. Jesús Eduardo Fernández I.
C.I. 9307179
Director General Alcaldía de Mariño
@JesusEduardoFI

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