República Bolivariana
de Venezuela
Municipio Mariño
Estado Nueva Esparta
  Jueves 25 de Mayo del 2017

“El reto de la latita de maíz” o guía práctica de demagogia

Uno de los cerebros más brillantes que ha conocido el mundo entero señalo: “Solo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y no estoy tan seguro de la primera” (Albert Einstein).  Han pasado unos cuantos años y diariamente vemos motivos para estar de acuerdo con tan contundente afirmación. Sin ser un especialista en la materia, uno puede concluir que este fenómeno está sujeto a distinto motivos, y quizás el más importante de ellos no es la falta de inteligencia sino más bien pensar que los demás son unos tontos. Por tal motivo, es común observar ciertas conductas y acciones en diferentes ámbitos,  enmarcadas dentro el concepto de estupidez humana.

 

Nuestro país es prolijo en casos de esta naturaleza, que no deben ser confundidos con la llamada “viveza criolla” y desde hace más de 15 años, los personeros del gobierno nacional son los principales protagonistas. No sabemos si por exceso de práctica, todavía observamos esa conducta en personajes aun después de dejar de cumplir el papel de funcionarios públicos. En este sentido, sobrepasando nuestra capacidad de asombro, hoy hemos visto en la prensa regional notas que perfectamente pueden ser consideradas como claros ejemplos de pretender hacer pasar a los demás por ingenuos. Sin embargo, lo más graves es que es la misma persona quien, no una sino dos veces, ofrece  los patéticos ejemplos de estupidez humana., según lo explicado al principio.

 

El hecho es que el candidato turista representante del madurismo en el municipio Mariño, en su desespero por recortar la ventaja que mantiene el actual Alcalde Alfredo Díaz, viene cometiendo un desacierto tras otro. En un artículo de prensa, cuyo mayor mérito es el dato referente a la distancia entre Tailandia y Margarita desconocido por mucha gente, este señor afirma que su compromiso es volver a la productividad de hace 15 siglos atrás, es decir, pretende regresarnos a la época del año 513! El colmo es que convoca a toda la colectividad porlamarense a acompañarlo en ese “reto”. Continua sus “profundas reflexiones” esbozando un retorcido modelo de desarrollo económico para la ciudad que solo puede existir en la mente confundida de un revolucionario capitalista. Invitando a los importadores a invertir y a producir en la región, omitiendo el detallito de que gracias a 15 años de revolución, no tenemos tierras donde sembrar; un aparato industrial destrozado o inexistente: y, un grupo empresarial reacio a invertir, en virtud de las casi nulas garantías existentes en el país.

 

Como si no fuera suficiente este inmodesto ex funcionario en entrevista concedida a un diario regional señala varias perlitas. La primera genialidad es indicar con un absoluto descaro, que el problema de la inseguridad es fácil de resolver, entonces nos preguntamos, si es tan fácil ¿por qué no hizo nada antes por el municipio? Puros cuentos de camino pues todos saben que el problema de la seguridad debe ser abordado con un criterio integral que no depende exclusivamente de la acción municipal. La segunda, es señalar que “la palabra expropiación se ACABARÁ  de mi vocabulario”, lo cual, es signo inequívoco de que hoy día sigue siendo un confeso creyente de la expropiación como política de estado. Si no que lo digan los invasores de la urbanización DUMAR  a quienes este domingo 15 de septiembre ofreció garantías de que iba a apoyar las invasiones pues todos tenían derecho a un pedazo de tierra donde vivir, sin importar que este sea de propiedad privada. Como tercer elemento, indicó en palabras más, palabras menos, que la clase media cuenta con él, que está ganado a la idea de trabajar con la oposición. Por favor, ¿ahora somos clase media? ¿Qué paso con aquello de “majunches”, “oposición estúpida”, “oligarcas”,” fascistas” y pare de contar? Después de 15 años de insultos este señor piensa que la gente no tiene memoria.

 

 

La guinda de la torta la puso cuando dijo que estaba en desacuerdo con la “ley seca”. Tamaña sorpresa, ¿Qué paso con aquello de ciudad botiquín? También nos preguntamos ¿Cuál ley? ¿Acaso este candidato desconoce que esa es una norma que se aplica solo en ocasiones especiales?  La verdad desconcierta tanta ambigüedad, “estoy en desacuerdo pero no mucho”. Por todos estos detalles estamos convencidos que nos encontramos frente a un caso crónico de estupidez humana, que en el campo político se convierte en uno de los mayores males que padece la democracia y que se traduce en la  mayor expresión de DEMAGOGIA que caracteriza a los politiqueros de oficio. 

 

 

Opinión por Licdo. David Dubén F.


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